¿Naces o te haces líder de tu aula?

¿Sabrías convertir tu aula en un aula

con alumnos diferentes?

¿Un profesor con carisma nace o se hace? Porque tener carisma en un aula consiste en saber mirar a cada alumno de tal manera que puedas “ayudarle a aprender, no es enseñarle” John Withmore.

Por eso lo que llamamos “enseñar”, es mucho más que un acuerdo tácito de “yo te enseño y tu aprendes, gracias a mi”.

Aprender no es solo una relación intelectual de puro aprendizaje, es sobre todo una relación personal inteligente que tiene como objetivo desarrollar al máximo las potencialidades intelectuales de cada alumno y su profesor mientras aprende por sí mismo.

Este tipo de relación personal/ afectiva entre dos, necesita de cercanía, empatía y asertividad a través de conversaciones fluidas en el momento y el entorno adecuado en donde se preserve siempre la dignidad de todos (profesor y alumno) con un tacto y especial cuidado ya que dicha relación casi siempre es pública ya que cada alumno y su profesor están siempre rodeados del resto de los compañeros de clase.

Esta relación personal /afectiva entre alumno y profesor no es horizontal, esto tiene sus ventajas y sus riesgos. Una de las principales ventajas es que la distancia entre profesor y alumno le permite al profesor ganar en carisma y prestigio con cada uno de sus alumnos a la hora de transmitir experiencias y conocimientos que sin embargo en una relación entre iguales no es posible y por otro lado el riesgo de no procurar guardar esa mínima distancia es  el posible abuso de autoridad por parte tanto del alumno como del profesor por falta de conocerse los límites necesarios para el buen uso de la autoridad.

“Como profesor necesariamente no debe ser uno más en el aula…”
“Como profesor tu aula se maneja con autoridad pero nunca con poder”

Los valores de un profesor líder en su aula van mucho más allá de sus conocimientos y de su experiencia contrastada, su liderazgo debe estar basado en valores no cuantificables a base de títulos ni tampoco con plantillas standar a la medida de los responsables de los departamentos en recursos humanos.

El liderazgo en el aula de un buen profesor que se dedica a “enseñar a aprender” se palpa en:

  • Su especial sensibilidad humana.
  • Su estabilidad emocional.
  • Su entrañabilidad.
  • Su optimismo y positividad.
  • Su sensibilidad para captar los estados de ánimo, sin necesidad de ser invasivo.
  • Siendo un escuchador cargado de gran humildad.
  • Siendo cariños@ sin ser demasiado afectuos@.

Como profesor,  ¿crees que eres capaz de ser más creativo en tu aula, gracias a tus capacidades personales?

5 reflexiones para contigo mismo:

  1. Los imprevistos en el aula, ¿te hacen perder flexibilidad y buena comunicación con tus alumnos?
  2. ¿Tienes más interés por identificar a tus alumnos según sus calificaciones, que según sus emociones?
  3. ¿Sueles encajar bien las críticas que te hacen tus propios alumnos o sus padres?
  4. ¿Animas a tus alumnos a que además de cumplir con sus objetivos también tienen que perseguir algunos ideales?
  5. ¿Si te sientes impotente ante el comportamiento o los resultados académicos de un alumno e incluso llegas a sentirte culpable de lo que esta ocurriendo?

La clave de tener o no carisma está en las motivaciones que tiene el profesor al  potenciar en cada alumno más “su ser” y no tanto lo que es capaz de” hacer o  tener”




El profesor maltratado y víctima de su profesión

La otra cara del Bullying  escolar se llama acoso al profesor

El acoso escolar tiene muchas caras y todos los escenarios son igual de crueles:

  • Acoso escolar del alumnado hacia su profesor.
  • Acoso escolar entre compañeros.
  • Acoso escolar del profesor hacia los alumnos.

El maltrato, acoso o Bullying al profesor es un problema a nivel mundial y es mayor en la Enseñanza Pública que en las Instituciones Privadas y en los Niveles de Enseñanza Secundaria que en el resto de niveles de Enseñanzas Superiores.

Los profesores más jóvenes y con menos experiencia y las mujeres son factores de riesgo para recibir maltrato  físico verbal y psicológico entre sus alumnos.

Las estadísticas además nos dicen que el 25% de los profesores tienen una baja oficial o circunstancial cada año debido de una u otra manera a problemas de estrés y conflictividad constante en el aula.

 “Los profesores son héroes de la enseñanza por falta de educación en su aula”

El acoso escolar entre los compañeros es potencialmente un acoso entre iguales mientras que los otros acosos no parten de posiciones entre iguales y es precisamente de una de estas dos situaciones de las que ahora quiero reflexionar:

“La violencia en el aula hacia el profesor no es una violencia entre iguales”

Es una violencia desigual y vertical entre un menor y un adulto, uno trabajando y el otro formándose. El fin de cada uno es bien distinto y está lleno de matices, de luces y de sombras tanto en expectativas como en atribuciones sociales, legales, profesionales y personales que se le atribuyen al profesor y al hecho de que el alumno acuda al colegio durante una etapa de desarrollo fundamental y decisiva de su vida.

Hay algunos momentos de esta amplia y obligatoria etapa escolar donde las interferencias entre profesor, alumno, dirección y padres pueden llegar a producir leves o graves problemas de convivencia dentro del aula pudiendo llegar a afectar muy negativamente al proceso de enseñanza-aprendizaje y preparación para la vida, que se desarrolla entre algunas de las partes afectadas pero que casi siempre acaba pivotando la cruda realidad sobre la actuación del profesor en su aula.

Si al profesor se le acaban las posibles herramientas para resolver un conflicto  en el aula, lo normal es que el conflicto crezca en intensidad y en cantidad de personas implicadas y afectadas negativamente y que termine pasando a mayores dentro y fuera del aula.

“Tu como profesor puedes ser su único o principal sanador”

El conflicto pasará a no limitarse a ser un tema limitado a un líder de la clase y su profesor para ser un conflicto en el que estén  involucrados varios alumnos contra el profesor y no de manera esporádica sino de manera organizada cada comienzo del día. Y así hasta convertir el acoso al profesor en una actividad programada que se dedica a boicotear la clase de cada día siempre el mismo o los mismos y con el mismo profesor incluso llegando a extorsionarle fuera del aula.

“El Bullying al profesor no afecta a todos los docentes por igual”

En el lenguaje entre un alumno y su profesor hoy en día no está bien visto que existan:

  • Barreras diferenciadoras.
  • Límites de autoridad.
  • Márgenes de distancia entre ambos.

Esto hace que el alumno no se comporte en el aula diferente a como se comportaría en un bar de copas, en un bus, en un partido de fútbol, en el cine o en la discoteca y eso le hace no saber distinguir las luces de las sombras en sus diálogos entre unos y otros, porque para el alumno adolescente:

“No hay distancia que le marque, ninguna distancia diferenciadora de trato con su profesor… ya que tampoco marca distancias de trato en el cariño con sus padres”.

Según él, sus padres y profesores no los ha elegido… son una imposición para todos los días y por ahora solo los tolera en el mejor de los casos… con indiferencia.

Los profesores saben que durante la adolescencia de sus alumnos poder tener orden y control en el aula y que al mismo tiempo no haya tensión es casi imposible durante todo el año escolar y al mismo tiempo los alumnos son conscientes de dos cosas:

  • Que el profesor por desgaste a lo largo del año tiene un límite psicológico y moral y que determinados comportamientos terminan provocando en el aula y en el profesor “la tormenta perfecta”.
  • Los alumnos no van buscando directamente ni la ruptura emocional, personal ni profesional del profesor pero lo que si van buscando es la quiebra de autoridad moral del profesor dentro del aula y todo lo que su figura representa.

Con la quiebra de la autoridad del profesor dentro del aula, los alumnos han vencido mucho más que a su persona, porque a lo que han vencido es a la integración de todo lo que supone estar dentro del sistema educativo y lo que ello lleva implícito en su desarrollo.

Rebelarse al profesor en que se cumpla el horario, el silencio necesario, el orden oportuno, la adquisición de los conocimientos programados, el diálogo concertado… es no dejar que el profesor monitorice adecuadamente la micro-célula escolar que es su aula.

“Para los alumnos el Bullying al profesor es un juego…para ver quien gana, a cambio de no estudiar”  

Los alumnos no son todos iguales, los contenidos tampoco son todos iguales ni su dificultad tampoco, luego el profesor no puede ser igual para todos los alumnos en su proceso de aprendizaje.

“El profesor por todos estos motivos no es ni puede ser una figura democrática dentro del aula, si queremos que enseñe a cada uno de sus alumnos como cada uno lo vaya necesitando”

En el momento en que al profesor le quitan los alumnos la autoridad que le corresponde, les es muy fácil adoptar conductas de riesgo que terminan convocándole estrés al profesor y automáticamente  desorden en el aula.

Si el profesor sufre este desgaste emocional durante todo el año escolar y no se da de baja antes de que acabe el curso, puede terminar por sufrir al comienzo del siguiente curso “Síndrome Post-vacacional” y la consiguiente baja por depresión antes de que lleguen las Navidades.

Hay que tener muy en cuenta que cuando un profesor acude al Jefe de Estudios es porque ya se ha quedado sin recursos pedagógicos en el aula y está al límite de sus recursos emocionales para poder controlar más y mejor la situación. Estamos hablando de un tema muy serio porque

“Están en juego estabilidad de personas, competencias profesionales y futuros desarrollos personales”

Las aulas a menudo se convierten en verdaderos campos de batalla, por múltiples razones y en esas condiciones desempeñar la tarea de profesor, exige disposiciones que podrían calificarse de “innecesariamente heroicas”.

Los alumnos ya no “les impone” poder suspender y es porque entramos en el siguiente problema: cuando “suspenden” sus padres saben que les protegerán desautorizando el trabajo del profesor antes que cuestionándose la actitud o aptitud de su hijo.

“Cualquier atisbo de autoridad y/o profesionalidad en la actuación pedagógica del profesor le puede comprometer y parecer que actúa con autoritarismo”

Así que si su trabajo se limita a intentar enseñar su asignatura con “ilusionismo mental” y sin que parezca que detrás de su enseñanza hay un aprendizaje “con exigencia y esfuerzo intelectual” no tendrá problemas con casi nadie…

Si en su clase se vive en un continuo “A mí que…me importa”  por parte tanto del profesor como de sus alumnos, la educación queda reducida a una “instrucción de Low Cost”, siendo entonces la enseñanza un seguro escolar libre de acoso hacia el profesor  pero como contrapartida este tipo de educación tendrá  como primera consecuencia actitudes “relativistas y buenistas” donde la actitud sera

“No hacer nada con nadie… a sabiendas que eso significa hacer y mucho contra todos”.

Los profesores tienen difícil arreglar por sí mismos la situación, porque los alumnos gozan de una elevada permisividad en su casa porque sus padres tienen miedo a ejercer la autoridad y perder a sus hijos, como los profesores que tienen las “manos atadas” a ejercer su autoridad dependiendo de la “Comisión de Convivencia”, el “Consejo Escolar” o el Director del Centro, para tomar decisiones disciplinarias en caso de conflictos dentro de su clase. Así los alumnos se manejan en un limbo vació de autoridad por quienes deberían estarla ejercerciendo.

“Tolerancia cero a la humillación pública del profesor en el aula, comprensión diez con la mochila emocional del alumno que altera el orden en el aula”. 




Familia y colegio juntos contra la fobia y el fracaso escolar I/II

COMIENZA EL CURSO ESCOLAR Y TENEMOS QUE NAVEGAR JUNTOS EN EL MISMO BARCO

En la educación y formación de nuestros hijos no deberíamos estar y/o sentirnos aislados, y esto se consigue haciendo entre todos  equipo. Comienza el curso escolar y padres, dirección y profesores juntos debemos navegar en el mismo barco, para así neutralizar desde el principio la fobia y el fracaso escolar que se pueda llegar a producir sin causas del todo justificadas entre algunos de nuestros hijos/alumnos.

“Nunca consideres el estudio como una obligación, sino como una oportunidad para penetrar en el maravilloso mundo del saber” Albert Einstein

El mundo del saber y el conocer en gran medida depende de los padres y del colegio de sus hijos. Conseguir mantener estos dos mundos en armonía es el reto de cualquier colegio y familia.

Todas las familias con hijos “no encargan” la formación de sus hijos solo al colegio, sino que colaboran estrechamente y de manera estable y armónica con el centro escolar en todo lo que se refiere a la formación integral de sus hijos.

Los padres junto con el colegio deben formar equipo durante al menos 15 años de la vida de cada hijo/alumno. Durante esta etapa de su vida, el tiempo invertido está dedicado no solo a la instrucción y adquisición de conocimientos sino que también debe ser un tiempo dedicado a la formación en valores.

Este tiempo de dedicación por parte de padres y profesores, debiera ser entendido como “un privilegio” al que tenemos el derecho y el deber de implicarnos tanto padres como profesores activamente y actuar con plena responsabilidad y autoridad.

Nuestra actuación como padres, no debe basarse solo en esa determinada autoridad donde parece confundirse la educación con obligación y poder, sino que nuestra conducta como padres ha de ser ejercida con la autoridad que se le concede a cada madre y padre,  por el  hecho mismo de haber tenido hijos.

Está claro que la instrucción no es un asunto para toda la vida, pero si que forma parte de una etapa decisiva para el futuro de nuestros hijos y que su resultado se verá en gran medida a lo largo de toda la vida de sus hijos.

Mientras que la educación si es un asunto de por vida y que llega incluso a superar nuestra vida como padres aquí en la tierra de hecho todos los valores que dejemos a nuestros hijos les dejaran huella y nos trascenderán a nosotros como padres, este va a ser el verdadero legado como padres. Su buena formación estará cimentada sobre los valores humanos y espirituales que sus padres les regalan en vida. Todos los demás conocimientos no es necesario que los adquieran los hijos a través de la labor educativa de los padres.

“El mercado del ser está en nuestra familia y no tiene precio, el mercado del tener está en la calle y a precio de saldo”

El tiempo invertido en la formación e instrucción de nuestros hijos forma parte de un todo donde para nosotros, los padres esta dedicación forma parte de nuestra paternidad responsable.

Y el tiempo dedicado a la instrucción de nuestros hijos con la colaboración armoniosa del equipo de profesores del centro escolar,  dará como fruto una gran formación y educación integral responsable que forjará honesto padres de familia y/o grandes profesionales futuros.

Esto que tiene tanto sentido común llegar a escribirlo y comprenderlo fácilmente se hace más complicado cuando hacemos un poco de historia de nuestro país (España) desde la segunda mitad del siglo XX  y el desarrollo de las leyes de educación que al parecer se  “orientaron siempre”  para  elevar el nivel educacional de España…

“La familia y la escuela es la cuna de nuestros hijos para el ser y el saber”




Padres y educadores “autoritaristas” debilitamos nuestra “autoritad”.

LA EDUCACIÓN AL SERVICIO DE LA AUTORIDAD DE PADRES Y EDUCADORES

“…Tiene poder quien puede mover u obligar a los demás contra su voluntad….El poder no deja de ser nada más que una forma degradada o menor de la autoridad…..” (Higinio Marín, Sobre el respeto y las fuentes de la autoridad).

Las familias en conciliación con el centro educativo y el  profesorado, deben moverse por la autoridad que les da el tener un determinado grado de ascendiente y responsabilidad para orientar las decisiones de nuestros hijos y/o alumnos.

El uso  del poder como medida de coacción ante las normas de disciplina necesarias en una familia o en un aula, aminoran y debilitan el verdadero sentido del proyecto de  cada familia y del ideario del colegio de nuestros hijos.

No todas las familias somos iguales, ni todos los centros escolares tienen los mismos principios pedagógicos, hay claras y manifiestas diferencias que no se deben olvidar ni obviar en función de la paz y la armonía.

Las diferencias nos dan  el sentido del porque y el para que  educamos. Si todos fuéramos o quisiéramos ser iguales, no importaría ya nada que a nuestros hijos los educasen SOLO los agentes sociales.

Nuestro proyecto de vida debe ir al unísono de  la autoridad que ejercemos,  sólo cuando no coinciden -proyecto y normas- es cuando surgen los problemas de incomunicación e  incomprensión de  la pura convivencia.

A todos nos gusta que nos ENCARGUEN O MANDEN hacer los que sabemos hacer bien o aquello que coincide  con  nuestro proyecto de desarrollo personal y familiar.

Hagamos coincidir  nuestros objetivos familiares  con los medios para educar e instruir  a nuestros hijos.