Ser padre no tiene libro de instrucciones

Ser padre es una de las elecciones más generosas y más difíciles de la vida.

Implica acompañar a los hijos cuando empiezan a balbucear, a gatear, cuando se hacen sus primeros chichones, cuando tienen su primer amor y cuando lo pierden, cuando entran en la universidad y cuando suspenden, cuando se casan y forman su propia familia….

En definitiva, ser padre es hacer equipo toda la vida compartiendo lo bueno y lo malo.

Al escribir esto me ha venido a la cabeza la historia del Equipo Hoyt de Massachusetts un padre (Dick Hoyt) y su hijo con parálisis cerebral (Rick Hoyt) que han competido juntos en maratones, triatlones y otros desafíos físicos desde su primera carrera benéfica en 1977 de 5 millas. Durante los últimos 20 años, Dick, ha empujado a su hijo por todo el país.

Cuando Dick corre, Rick está en una silla de ruedas que Dick va empujando. Cuando Dick va en bicicleta, Rick están en un asiento especial sujeto al frente de la misma y cuando Dick nada, Rick está en una pequeña pero pesada balsa, estabilizada firmemente, que empuja Dick. Esta es la historia de Rick, Dick y su familia pero también es la de todos los padres que apoyan a sus hijos cuando ya no les quedan fuerzas, por tierra, mar y aire en el Triatlon de la vida.

Pero en la relación padres e hijos se añade un elemento más y es que: elegimos cómo es la persona con quien tenemos nuestros hijos pero no como serán ellos.

Os invito a que hagáis un ejercicio muy positivo de Marisa Moya:

Pensad que os metéis en una máquina del tiempo e imaginad cómo sería la personalidad de vuestro hijo/a cuando tenga 25 años.

Y después volved al día de hoy y preguntaros cuáles son los retos y las dificultades que os encontráis en vuestro día a día.

Si todavía vuestro hijo es un bebé pensad que tenéis que hacer para que tu hijo/a llegue a ser esa persona y para ello tendrá que aprender en el día a día durante su infancia y adolescencia y vosotros con él.