Madre postiza por amor y repercusión

“Detrás de cada madrastra hay un padre y sus hijos, y la actitud de estos últimos será lo que  marcará la diferencia entre ser madrastra o ser campanilla”

La baja tasa de mortalidad de las madres en los partos y la alta tasa de rupturas matrimoniales hace que se haya creado una nueva figura familiar -“nueva madrastra”- no como fruto de otro tipo de drama familiar ya que no hay que sustituir a nadie sino como consecuencia de respetar a la madre de los hijos  de la "ex" aunque no esté presente.

Esta “nueva madrastra” podemos llamarle “madre postiza” , unida a papá por amor.

El objetivo no es fácil de alcanzar por parte de todos, ya que hay demasiados hilos psicológicos que sanar y rehabilitar y saber mirar hacia adelante con nuevo escenario y nuevos actores, en este caso me refiero a esa nueva mujer con o sin hijos a cargo, que se ha enamorado de un hombre divorciado, separado, anulado o viudo y con hijos y que entre ambos comienzan una nueva relación sobre los mimbres afectivos rotos de otra/s relación/es.

Poder alcanzar la plena armonía familiar en esta situación puede ser complicado ya que no solo basta con que la pareja se haya enamorado, se quieran y quieran vivir y casarse es mucho mas lo que hay que tener en cuenta...

Su vida no es plenamente autónoma aunque sean auto-suficientes por ellos mismos, el pasado y el presente están condicionados por su historia familiar anterior.

En el caso de la mujer llamada “madrastra” tiene que conseguir por ella misma, y no porque se sienta o no respaldada por el padre, no dejar de ser ella misma por miedo a parecer “una mala madrastra”.

Saber querer a los hijos del otro, sin caer en la sobre-protección o en el exceso de cariño lo único que generará será rivalidad con la madre biológico/afectiva si es que vive.

Debemos romper la tradición creada en los cuentos y las películas de antes donde la madrastra es siempre una intrusa maltratadora y ambiciosa de poder y de amor por su pareja.

Romper la tradición va a depender en gran medida de “el buen padre” que la madrastra tenga por pareja.

Ella como “madrastra” debe alcanzar un objetivo: “ser la mejor aliada y compañera de papá, pero no la sustituta de nadie”

Puestos ya a estudiar la situación dentro de su complejidad afectivo/emocional hay que tener en cuenta que tampoco es lo mismo que te vean solo como “la nueva de papá” o que os hayáis casado y con ello ya seas “la nueva mujer de papá"

Es lo que tiene el establecer un vínculo no solo afectivo con tu nueva pareja que la nueva situación  de estar casados, que da una nueva estabilidad a la situación de papá.

Hay veces que la rivalidad no surge de esta nueva madre, sino de una hija del padre, con la madrastra pero que la rivalidad es provocada por el amor al mismo hombre.

La hija puede pensar que la madrastra va a ocupar el lugar que ella ocupa en el corazón de su padre. Es una lucha de “mujer contra mujer” que a veces puede ser inevitable entre una niña a veces herida y una mujer enamorada.

Igual que “madre no hay más que una, padre no hay más que uno” para una hija que quiere y admira a su padre.

Las vivencias en la nueva situación no es un “hoy estoy aquí y mañana no lo sé…” sino que una vez casados se establecen en principio una garantías de estabilidad y permanencia en los hijos que ven en la madrastra mucho más que un “encaprichamiento” de mi padre a costa de nuestra intimidad familiar.

Os doy unas mínimas precauciones a tener en cuenta mientras se crea un nuevo hogar familiar con la “nueva compañera y aliada de papá”:

  • Dar tiempo suficiente a cada hijo para que pueda establecer los mínimos vínculos emocionales con "la nueva madrastra", teniendo claro todos que la madrastra nunca será competencia o rival de la “madre” por muchos errores que cometa o hubiera podido cometer con sus propios hijos.
  • Respetar al 100% el tipo de educación o normas a las que los hijos de tu pareja están acostumbrados. No puedes innovar por mucho que lo veas evidente y claro. El tiempo irá viendo si en el nuevo hogar familiar se necesitan hacer “reformas familiares o no”.
  • Conseguir ser una madre postiza neutral te convierte en principio en “la compañera de papá y la nueva cuidadora de sus hijos a tiempo completo o parcial”, esto que parece fácil, sin embargo no lo es pero si que es lo que te corresponde asumir como madrastra desde el principio, si de verdad quieres ganarte un cariño y confianza auténticos.
  • No fuerces unas atenciones hacia los hijos de él, que les obligues por educación a corresponderte "sobre-actuando". Déjales que sean ellos mismos y te traten como puedan y les salga... ya que hay que tener en cuenta su historia familiar pasada y  presente.
  • Como madrastra no puedes ni imitar a la madre de los hijos de el, ni tampoco ningunearla. Que te llamen por tu nombre y no “mamá” es mejor porque la verdad más sencilla es que ni eres ni nunca podrás ser su “mamá”
  • Si el amor a un hombre con hijos te hace imposible aceptar a los hijos de éste, por mucho que le quieras puedes llegar a convertir “una historia de amor” en una” historia familiar incompatible con el amor”. Cuando la exclusividad en pareja va mucho más allá de la fidelidad y exiges que solo te quieran a ti y a nadie más aunque haya un hijo que todavía necesite un cariño muy directo de sus progenitores, tu amor de posesión tiene muy poco de amor auténtico a tu pareja y a su biografía.
  • Padre y "madre postiza" juntos deben dedicarse tiempo a unificar criterios a la hora de cómo actuar y como asumir o no las responsabilidades que cada uno tiene que asumir en el nuevo hogar  teniendo en cuenta que como madrastra debes:
“Acompañar al padre en su función de padre, pero sin tener ninguna responsabilidad como si fueras la madre”

En estos casos además de un compromiso nupcial, hay otro ingrediente que puede unificar la relación y es el hecho de tener un hijo en común que sea un medio hermano de los hijos del padre. Porque entre otras cosas tener un hijo en común te hace que los otros hijos te aceptan  y puedas  entenderte mejor con los hijos de tu marido.

-Tener un hijo en común genera un nuevo vínculo más profundo

que une más a todos-

Hay otro actor siempre presente en este nuevo escenario y es la madre biológica. Ésta también debiera también ser respetuosa con la nueva pareja de su ex marido por el propio bien de sus hijos. Respetarla es respetar al padre de tus hijos y no quitarle carisma ni autoridad, dos valores fundamentales a la hora de ser un buen padre o madre.

Si tus hijos naturales conviven total o parcialmente con tu ex marido y su nueva pareja, se suele funcionar como una familia “estándar”, normalmente acorde con los valores que tu diste a tus hijos.

Habéis de cuidar ambos progenitores el no recibir bien a vuestros hijos, cuando vuelvan de la casa del otro con tensión o acritud.

Tampoco debéis ni sonsacar ni utilizar la información que te llega a través de los hijos, como un arma arrojadiza contra el padre o contra ella.

Y a ti padre que con tu nueva pareja convives de manera temporal o definitiva también con tus hijos, no corras el riesgo de dejar en las manos de tu nueva pareja, aunque sea mujer y madre, las funciones que normalmente deberías hacer tu o su madre natural.

Asume que en ausencia de la madre eres tu como padre y nadie más que tu, el que debe llevar la imagen de padre-madre cuando estén contigo para que no confundas ni a tus hijos ni a "la nueva madrastra", porque llegado el caso es ella la que va a tener que hacer de madre en tus ausencias, y puedes provocar un gran malentendido que debes evitar por el bien y la armonía de todos.

El “buen rollo entre tus hijos y tu pareja ayuda pero no te sustituye ni a ti ni a su madre natural”.

Es muy difícil que sepan mantenerse mentalmente cada uno en su lugar si tu no te ocupas de lo que te corresponde como padre responsable de los roles de todos dentro del nuevo hogar.

Aunque la madre biológica haya desaparecido del mapa familiar de sus hijos temporal o definitivamente, tu como “madre postiza” tienes tu lugar que es el de ser la protectora del amor entre el padre y sus hijos a través de tu respeto y reconocimiento y como no también a través de un beso u abrazo o una sonrisa.

Tenemos que ver esta situación en clave del “futuro de nuestros hijos” y no de “nuestro nuevo presente”.

El entorno en el que vivan los niños es determinante para su futuro, y las tensiones pasadas por sus padres antes durante y después de la ruptura y la aparición de una nueva figura en su vida no es el mejor de los entornos donde crecer y desarrollar su confianza y seguridad en si mismos ya que su origen natural se desmorona ante sus pies.

Un matrimonio con hijos que se rompe,  se produce un "Tsunami emocional" que hay que intentar por todos los medios posibles que  se acabe cuanto antes.

Si queremos que el impacto inevitable sea más positivo que negativo en los hijos, dependería en gran medida de que no se les utilice ni como moneda de cambio, ni como arma arrojadiza por parte de ningún adulto que les rodee en su entorno afectivo más próximo.

Dividirse su hogar en dos y multiplicarse sus padres en más de dos, les hace difícil sobrevivir al naufragio afectivo de su ruptura familiar.

Los hijos son las víctimas  y necesitan mucha comprensión y cariño verdadero para que puedan superen los frecuentes sentimientos de culpabilidad que sufren.

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