Las infidelidades de guante blanco que ponen en peligro tu matrimonio

Las infidelidades de guante blanco que ponen en peligro tu matrimonio

Uno no se levanta de la cama una mañana y toma la decisión de serle infiel a su pareja…

….pero uno si puede decidir pactar consigo mismo y con la decisión de restar importancia a algunas faltas de cariño y apego que empiezan a crecer entre los dos.

Si poco a poco permites que se instalen en vuestras vidas conductas de guante blanco, de esas que no dejan huella… estarás poniendo en peligro tu unidad, estabilidad y la mutua fidelidad matrimonial.

Descubre si en tu vida matrimonial existen ya algunas de estas conductas de guante blanco que te ponen de manera inconsciente en situaciones de riesgo y ruptura por infidelidad:

  1. Ir acumulando pequeñas mentiras que te faciliten tener una doble vida.
  2. Dejar de tener pequeños diálogos por miedo a terminar discutiendo otra vez.
  3. Te permites la pequeña tentación de pensar que a lo mejor estas con la persona equivocada.
  4. Dejar de hacerte tanta gracia «sus cosas» y perder la «chispa de estar juntos«.
  5. Volverte poco a poco insensible a lo bueno o lo malo que le pasa al otro.
  6. Cuando el estrés laboral está por delante de los pequeños «ratitos para estar juntos».
  7. Cuando te descubres buscando pequeñas y falsas excusas para alejarte del otro.
  8. Cuando cuentas a tus amig@s vuestras pequeñas confidencias conyugales.
  9. Cuando te cuesta dar un pequeño abrazo o caricia a tu pareja y sin embargo sigues buscando placer sexual a través de ella.
  10. Cuando te olvidas de la admiración hacia el otro que antes os alimentaban pequeñas y exclusivas complicidades.

Cuando ocurren alguna o varias de estas pequeñas infidelidades de guante blanco, entonces es muy fácil dejar de querer al otro como antes para empezar a desear otra vida con otra persona, y a partir de ahí.. es muy fácil que la «gran infidelidad» ya esté en marcha y se inmole delante de los dos.

Ponte en marcha y di no a esas pequeñas licencias que te permites a favor tuyo y en contra del otro y si quieres volver a ser tan feliz como antes, empieza de nuevo a sumar y no a restar en vuestro trato conyugal.

«El matrimonio es de dos, para dos y solo para dos»

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