Cuando el número de seguidores y Selfies, puede hacerte enfermar

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“Solo dos cosas contribuyen a avanzar: Ir más deprisa que los otros e ir por el buen camino” Renè Descartes.

Los nuevos Smartphone son los que han permitido que a través de las redes sociales hayamos ido unos más de prisa que los otros, pero muchos de los que han llegado al "país de las maravillas" primero no han ido por el mejor camino…

Los millones de selfies subidos a las redes sociales de manera sistemática por jóvenes y no tan jóvenes, han ido poco a poco degenerando en un trastorno personal/social que en algunos casos se ha convertido en una dependencia u obsesión impensable hace unos años.

Cuando esta forma de ocio o entretenimiento se escapa de nuestra forma de “usar o matar el tiempo” se puede correr el peligro de empezar a construir una falsa identidad y vida virtual más a la medida de nuestras ilusiones y fantasías que de la auténtica realidad.

Mostrar al mundo solo lo bonito o lo fantástico de nosotros y al mismo tiempo esconder los defectos o carencias al menos demuestra una falsa realidad porque "Nadie es perfectamente feliz siempre", ya que si fuera así dejaríamos de llamar felicidad a la felicidad, ya que la felicidad nunca es un estado permanente.

Si uno ha decidido hablar al mundo de sí mismo y pone al desnudo su intimidad, juega con cartas trucadas si solo le cuenta al mundo de una forma tan selectiva que las noticias infladas o filtradas hacen de su perfil, la vida de otra persona.

"Así te engañas y engañas a los demás”

Y esto, ¿por qué puede ocurrir en algunos jóvenes y no tan jóvenes? Cuando alguien necesita mostrar al mundo una vida en un estado de felicidad y belleza permanente, quizás está escondiendo a una parte de un mundo que le importa demasiado una “oculta insatisfacción personal”.

La persona que está tan enamorada de sí misma, que está enganchado a tener que reafirmarse sobre los demás a través de la belleza o mostrar una aparente satisfacción y plenitud, su ánimo está enferma y le afecta a su conducta. Su gasolina para que el motor de su felicidad funcione esta en los demás, son ellos los que le deben estar siempre valorando y apoyando. Y la forma más rápida, segura, fácil, controlable y gratuita de conseguirlo en este siglo XXI es a través de los “me gusta” y la visibilidad global que nos permiten las múltiples redes sociales...

Este tipo de personas que se vuelven profesionales de la auto-manipulación estética por las redes sociales, suelen ser personas con un gran déficit de habilidades sociales en la vida personal y social. Todo aquello que es la realidad de su intimidad personal, sin embargo nos puede hacer pensar que hay una adicción dentro de nuestra propia casa cuando ciertas alteraciones de un hijo u otro miembro de la familia, amigo o compañero se empiezan a manifiestan de manera real y de forma diferencia con el resto.

Algunos de esos síntomas más significativos serían:

  • Puede perder el control de su estado de ánimo si no es capaz de estar por un tiempo indeterminado desconectado de las redes sociales.
  • Si baja su rendimiento laboral, académico o no disfruta de su tiempo de ocio.
  • Tiene necesidad de aislarse de los demás (familia, amigos y compañeros de trabajo) cada vez con más frecuencia.
  • Cada vez duerme menos.
  • Descuida su higiene y estética por sus citas para conectarse con las redes

Cuando saltan algunas alertas como estas en la familia, debemos saber que principalmente en los adolescentes pueden acarrear problemas mentales más o menos serios. Ya que las redes sociales según con el enfoque y la intensidad con las que se usen pueden en los usuarios “amplificar y deformar el enfoque que podemos tener de nosotros mismos” y si deformamos nuestro concepto de identidad personal podemos acabar con un trastorno de narcisismo/ egocentrismo.

Auto- conocernos y ser introspectivos antes de tomar decisiones, en sí mismo es parte de la madurez pero si lo intensificamos sin más objetivo que mirarnos el ombligo es entonces cuando puede desencadenar malestar constante y ansiedad.

Soluciones asequibles desde la cercanía entre padres e hijos, enseñando a los hijos a modificar algunos malos hábitos en el uso de las tecnologías:

  • Hacerse menos selfies y más fotos con grupos de amigos.
  • Que cuenten en las redes no solo lo que hacen, sino que también compartan lo que saben.
  • Que piensen que más pueden dar de sí mismos, cuando empiecen a sentir envidia por los demás.
  • Que hagan fotos del resultado de cosas que han hecho bien y con su esfuerzo, más que fotos personales.
  • Que hagan fotos de la naturaleza, de la industria, la tecnología como fuente de sus aficiones y como muestra de sus preferencias personales que de sus atributos personales.

Un adolescente narcisista vive dentro del cascaron de su EGO, ayúdale a saber que ese cascaron es una cárcel que le impide vivir LA VIDA con mayúsculas si los padres no podéis ayudarle solos, buscarle ayuda.

La vida es mucho más que el número de seguidores y de selfies que necesitamos para sentirnos bien"

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