Una historia de amor bajo cada paraguas.

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 La semana pasada estuve de nuevo hablando de Comunicación Matrimonial en Ciudad Real (Kids Garden). La verdad es que hablar de Comunicación Matrimonial despierta siempre gran interés tanto en parejas con pocos años de matrimonio como en parejas que con su matrimonio ya rozan sus Bodas de Plata o más... siempre se puede mejorar...

Los primeros están interesados en aprender a llevar lo mejor posible el rodaje de su joven historia de amor matrimonial y los segundos porque quieren revisar su historia de amor de amor matrimonial ya sostenida en el tiempo.

"La suma de años matrimoniales no siempre son garantía de saber comunicarte bien con tu cónyuge".

Después de un año de trato en común con el otro,  puedes  llegar a  conocer tanto a tu pareja que puedes ser capaz de hacerle al otro la persona mas feliz del mundo pero también la persona mas desgraciada. Los datos de la intimidad entre dos, son un instrumento muy delicado. Tu buena o mala comunicación intima está al desnudo frente al otro.

La tercera dimensión de una buena comunicación solo se alcanza gracias al respeto, la confianza y la complicidad mutua. Vivir la buena comunicación en tercera dimensión significa extremar la delicadeza en el trato común diario.

Hay veces que lo normal, lo habitual y lo necesario en la comunicación, puede ser muy mejorable.

Los 4 peligros que destruyen con el tiempo la buena comunicación en la convivencia matrimonial son:

  • La rutina.
  • La susceptibilidad.
  • El afán de dominio.
  • El afán de suficiencia.

Estos 4 peligros pueden llegar a "convertir en tierra quemada "la buena comunicación de las parejas.

Estos peligros son 4 ingredientes muy humanos pero a la vez muy tóxicos para el hombre y la mujer en su desgaste diario. No te conformes con que en lo normal, lo habitual o lo necesario  de tu comunicación estén implantados estos 4 peligros:

"La rutina, la susceptibilidad y el afán de dominio y/ o el de suficiencia no deben ser ingredientes normales, habituales ni necesarios en la comunicación conyugal".

No te acostumbres por la confianza mutua,  a comunicarte mal porque lo malo... acaba por saber mal... Lo mejorable puede ser también  estropeable. No te compares, no te iguales ni te sientas mejor que otros..., si  aparentemente parece que  "te llevas bien o mal con tu pareja en relación con las parejas de los demás..." Probablemente solo veas en los otros lo que no es verdaderamente importante, porque lo realmente importante esta en la intimidad de cada pareja. Cada matrimonio es un mundo... y todos los matrimonios son diferentes entre si.

Y sin embargo nos dejamos llevar muy fácilmente por patrones externos de comportamientos socialmente correctos:

"Todos los hombres casados NO son iguales..."

"Todas las mujeres casadas NO son iguales..."

"Todos los matrimonios NO son iguales... cada matrimonio es una historia de amor"

Es importante llegar a esta conclusión lo antes posible si quieres mejorar tu comunicación matrimonial y no deslumbrarte con espejismos.

 Se me ocurre un ejemplo:

Todos pensamos que los paraguas negros son todos iguales, tanto cerrados como abiertos y sin embargo como cambia nuestra percepción de cada paraguas si  nos fijamos en quien lo lleva o  quien esta debajo de él...Según quien lo lleve... dejarán de ser iguales todos los paraguas negros.

Bajo el paraguas de cada matrimonio siempre hay dos personas diferentes que con su "historia de amor"  hacen al paraguas diferente. Tener en cuenta  la diversidad de las personas y sus circunstancias, nos puede también ayudar a considerar que existen distintos aspectos e intenciones en cada hombre y en cada mujer enamorados bajo su paraguas, por este motivo debemos afinar en las comparaciones con otros y  elevar el nivel de comprensión y tolerancia en el modo de pensar y ser de las personas en cada historia de amor.

No bajar el nivel de comparaciones entre tu y el otro o los otros,  hace que uno de los dos se pueda mojar por  sentirse fuera del paraguas negro que protege su matrimonio.

 

"El matrimonio es como un paraguas negro que llevan dos personas enamoradas para protegerse de la lluvia y el viento, si uno de ellos hace un movimiento brusco, el paraguas se rompe o se dobla y dejará de protegerles..."

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