Repartir la carga mental familiar: La corresponsabilidad real

En la familia no se trata sólo de hacer sino también de pensar y planificar lo que hay que hacer.

En cualquier empresa, la planificación estratégica y la responsabilidad es un pilar fundamental en puestos directivos (ocupados a día de hoy en su mayoría por hombres) y por tanto…. ¿cómo no va a ser imprescindible también en un hogar?.

Procter & Gamble publicaba una encuesta sobre el tema con datos muy reveladores:

En España, 3 de cada 4 mujeres sufre carga mental, aunque un 40% de ellas desconoce el concepto y el 45% nunca ha hablado de con nadie de este asunto. A estas cifras le sumamos que la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos), afirmaba que los hombres dedican 105 minutos menos al día que las mujeres a las tareas domésticas y los cuidados familiares en España. Así, mientras que ellas pasan cuatro horas y media al día realizando estas actividades, ellos sólo las llevan a cabo durante poco más de dos. 

Me parece especialmente ilustrativo a este respecto el cómic de la artista  Emma Clit  que os invito a ver en su versión traducida en:

     

No se trata de ayudar en casa, ni siquiera de hacer lo que nos piden, la responsabilidad que conlleva la carga mental es una lacra invisible que genera estrés, ansiedad y es la base de muchos conflictos de pareja.

Me contaban recientemente que ante la pregunta ¿en qué quieres que te ayude? O ¿qué quieres que haga? la fustración aumentaba considerablemente.

Recientemente el Instituto Nacional de Seguridad e Higiene en el Trabajo edito el trabajo de Olga Sebastián García y María Ángeles del Hoyo Delgado:

“La carga Mental del trabajo”

En este documento se explica entre otras cosas como cualquier trabajador tiene que poner en funcionamiento mecanismos o procesos tanto físicos como mentales que determinan la carga de trabajo o “el conjunto de requerimientos psicofísicos a los que se somete al trabajador a lo largo de su jornada laboral”.

Lo que es lo mismo el nivel de actividad mental o de esfuerzo intelectual necesario para desarrollar el trabajo. Aunque el texto se centra en la carga mental, no debemos olvidar la carga del trabajo físico.

La primera se da especialmente en las tareas creativas y organizativas, la segunda, que también se ve afectada en alguna medida por la primera, en los trabajos ya organizados.

La corresponsabilidad es un término vacío de contenido sino somos capaces de repartir la carga mental y logramos que expresiones como en casa “ella es la jefa” no impliquen la asunción única de esta parte del trabajo del hogar. Eso pasa  por aprender a aceptar que no siempre las cosas estarán como querríamos.

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