Volver a vivir en familia El Verano Azul de hace 30 años

Cuando las buenas notas de fin de curso entran en las familias los padres  acogemos concierta  ilusión en nuestras casas a ciertos  amigos y  enemigos  propios de la época de verano. Por no sé qué extraño razonamiento, los padres pensamos que después de las buenas notas tenemos que “regalar algo” a los hijos buenos estudiantes,  a pesar que sus mayores méritos han sido el que  durante 9 meses se han limitado a cumplir  con uno de sus mínimos deberes  familiares que les supone adquirir conocimientos a “gastos pagados”.

Por el mismo extraño razonamiento,  los malos estudiantes soportan durante un periodo de tiempo de más o menos “10 días” la tensión de unos padres muy enfadados que desde hace tiempo “ya sabían lo que podía pasar”.

Y sin embargo, al final de las vacaciones unos y otros hijos, terminan llevando casi la misma vida familiar durante el final del tiempo de las vacaciones. Eso sí, la ventaja al principio del verano es que  “los malos estudiantes ”  por obligación”  van a tener que aprovechar  mucho mejor parte del día yendo a una academia o haciendo los deberes durante “su ratito diario de estudiar”.

Y mientras  los “buenos estudiantes”, tienen

“tarifa plana para no hacer NADA”

La mayoría de los padres en verano para cuidar o vigilar a sus hijos pequeños  no acaban buscando  a personas que puedan  estimular y alentar a sus hijos para que aprendan a no perder el tiempo y  sí  aprendan a no aprovecharlo en algo interesante para él y  para todos los que le rodean. Sino que veranean por su casa con si andarán solos  por su casa sin destino claro cada día.  Con esta ayuda tan poco pedagógica  los hijos tienen un horario habitual  donde salvo honrosas excepciones, suele ser el siguiente:

  • levantarse  si pero no antes de las 12.
  • conectarse y chatear ya desde por  la mañana,  de hecho desde que tu hijos están desayunando.
  • no parar de comer hidratos y azúcar mientras tus hijos  ven la tele en cualquier momento del día.
  • jugar con la play, mientras tus hijos cenan algo.
  • Usar skipe o ver una serie en su habitación,  hasta altas horas de la noche.

EN RESUMEN:

SU VERANO ESTA DISEÑADO PARA NO HACER NADA POR SI MISMOS, SINO SIEMPRE ACOMPAÑADOS POR LAS TIC

Así la  tecnología pasa a convertirse en el canguro principal de nuestros hijos, y  en muchos casos por  la simple comodidad de algunos padres ingenuos que no quieren reconocer lo que está pasando en su casa. Poco a poco los padres estamos permitiendo  que se sustituya la relación directa de los hijos con sus padres, sus abuelos, sus vecinos, sus primos y  sus amigos de “carne y hueso” y de toda la vida. Las relaciones se convierten en el roce efímero de personas físicas unidas por la pura tecnología  virtual que solo tiene una condición para funcionar al 100%, es el  estar sedentario muchas y muchas horas parado con una pantalla ante sus ojos.

El  hablar los padres con sus hijos, reír con sus amigos,  y hacer deporte, se convierte ahora ya en una obligación/castigo que en el mejor de los casos sucede cuando los padres  desean que sus hijos hagan algo más interesante con su vida cada día que el simple hecho de relacionarse con una pantalla plana.

Cuando los hijos van creciendo, hay veces que ya por no hablar en familia ni se discute porque ya  se ha dejado de dialogar para solo polemizar en cuanto a la “la hora de vuelta a casa…”, “el dinero de la paga…” o “el tiempo disponible que dice necesitar delante del ordenador…”.

Casi todos los que me leéis, habéis conocido la serie de TV- “Verano Azul”- ya que fue uno de los grandes éxitos de una serie de Televisión Española en el año 1981. Este verano hemos podido volver a disfrutar de su vuelta a las pantallas de televisión.

“Verano Azul” es ese tipo de verano que nos muestra en cada capítulo  un tipo de vacaciones donde lo importante era disfrutar de la vida de una  “manera muy real y por tanto muy normal”.

Han pasado 30 años del éxito televisivo, sobre como pasaban las vacaciones de verano las familias españolas. En estos 30 años, nuestro país, por suerte en algunas cosas y por desgracia en otras, las políticas  y las leyes familiares  nos han llevado hacia  una nueva implantación  de la vida familiar.

Los padres, que estamos inmersos en esta nueva sociedad, debemos recuperar la memoria histórica de lo que toda conocíamos como  vacaciones en familia durante cada verano. Para recuperar ese tipo de veranos debemos ponernos a buscar en  “el baúl de nuestros recuerdos” las cosas sencillas de la vida que nos permitirán volver a vivir realmente felices y  además sin muchas de las necesidades que nos hemos ido creando.

Padres debemos, por lo menos durante un mes al año, revisar la calidad de nuestro tiempo libre en verano. Revisar nuestro uso del tiempo libre es saber que gastas o  malgastas o pierdes -a  precio de oro-  el tiempo que dedicas personalmente a la felicidad en tu vida familiar.