¿Te rodeas de gente o de personas?

“No vemos a los demás como son, sino como somos nosotros” Inmanuel Kant

o lo que es lo mismo, que la gente no nos ve tal y como somos, sino como la gente es. Tampoco es  lo mismo lo que la gente piensa de ti,  que lo que determinada persona piensa de ti.

Hay que saber distinguir entre gente y personas y para conseguirlo es muy importante mantener siempre equilibrada y en orden nuestra confianza y autoestima, porque si este orden y equilibrio mental no lo alcanzamos y lo mantenemos, muy fácilmente nos llegaremos a convertir en parte de la opinión de los demás, más que en la esencia de lo que podemos llegar a ser nosotros mismos.

Es importante ser dueños y señores de nuestros sentimientos y pensamientos porque entre otras cosas esta en juego nuestra “libertad para ser nosotros mismos por encima de la opinión de los demás” y en definitiva “la libertad  para ser felices”.

Hay que tener muy en cuenta que hagamos lo que hagamos en la vida siempre tendremos a nuestro lado admiradores, detractores e indiferentes de nuestras distintas actuaciones.

Normalmente los detractores y/o admiradores son personas; mientras que a los que les resultamos indiferentes son solo gente. 

Por este motivo hay que cuidar y mantener mucho a los que consideramos y nos consideran personas y ademas hay que intentar conseguir tener a nuestro alrededor el menor numero de gente.

Una forma de cuidarlo es teniendo cuidado en nunca tratar a los que consideramos personas como si fueran gente, y sin embargo intentar tratar como personas a la gente que nos rodea o esta próxima a nosotros.

Son las personas las  que te ayudaran a ser mejor, la gente que nos considera indiferentes no les importamos, no nos ayudan, ni tu tampoco les puedes ayudar  mientras te sigan considerando o les consideres solo gente.

“La opinión de la gente o de ciertas personas solo tiene la importancia que  nosotros le queramos conceder y está directamente relacionada con la intención y  el afecto que pongamos en nuestras relaciones personales”.

El individualismo actual puede convertir nuestra vida en un tipo de relación que solo alcanza a ser la de “gente con gente, compartiendo soledad”

  • La vida de familia debe ser una relación de personas con personas.
  • La vida laboral debiera ser una relación también de personas con personas.
  • La vida social debiera ser una relación de personas con personas.

Si esto no estuviera ocurriendo y en nuestra familia, nuestro trabajo y nuestros amigos se están convirtiendo poco a poco y casi sin querer en  “gente que conozco…”, “gente con la que trabajo…”,  “gente con la que comparto mando a distancia y frigorífico…”

Entonces nuestra libertad personal, nuestra autoestima y nuestra felicidad pueden estar en peligro. Y nuestra vida puede perder el carácter personal que da valor a cada uno de nuestros actos.

Uno empieza por no pedir favores para que no me los pidan a mi, a no ofrecerse para que los demás no se aprovechen de mi y se  acaba…“rodeado de gente y no de personas en la más absoluta soledad”