La infidelidad conyugal es la gran contradicción y el peor desencuentro de una pareja

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La infidelidad conyugal es el enemigo número uno de cualquier pareja,

donde el espacio común a los dos se transforma  en la

ZONA CERO  DEL MATRIMONIO

En una infidelidad conyugal, suelen estar al menos tres personas implicadas físicamente  y a la vez se producen una o varias contradicciones emocionales y afectivas que hieren de gravedad  la confianza mutua de la pareja original.

En una infidelidad  conyugal,  uno de los dos  se convierte en el tirano/ dictador del otro. El tirano o dictador cree tener razones o motivos para dejar de considerar al otro como un igual y abusando de su confianza, "juega con cartas marcadas" ya que conoce plenamente la intimidad del otro, de tal manera que por lo menos al principio no le es muy fácil no cometer errores en su nuevo planteamiento de vida paralela.

En una infidelidad conyugal, uno de los dos trata al otro con la desigual autoridad que le da el poder aprovecharte de las debilidades personales del otro, y donde además de dejar  de no seguir trabajando por el apoyo mutuo entre iguales sobre el que pivotaba la pareja inicial, uno se deja deslumbrar por los focos del nuevo planteamiento de vida paralela.

Se puede amar mucho por dos veces pero no se puede amar mucho a dos personas de manera simultánea.

No existe el amor pleno bicéfalo.

En una infidelidad conyugal, en la que están en juego 2 personas, a una de ellas ya la elegiste primero para amarla y la otra, la que elegiste después pudo ser imaginándote  que también la amabas,  y lo que pudo ocurrir es que  probablemente confundieras la atracción mutua con la necesidad de encontrar a alguien con quien resolver tus carencias o afectos no  resueltos dentro de tu propio matrimonio.

En una infidelidad conyugal, la experiencia en mi gabinete de asesoramiento matrimonial,  es que cuando  de verdad en la pareja hay una autentica historia de amor,  una infidelidad conyugal puede no tener que ser el final del camino, sino que al revés  puede suponer un punto de inflexión para ambos, donde son capaces de volver a descubrir y ser conscientes de que hay ciertos factores por los que dejaron de trabajar los dos juntos y de la mano hacía ya tiempo:

La rutina, el aburrimiento, el abandono del querer querer, la necesidad de sentirse querido, la soledad, y sobre todo descubren que habían perdido  la responsabilidad personal de querer querer al otro para mejorarle siempre.

En una infidelidad conyugal, cuando uno no trabaja la mejora personal del otro y viceversa,  ambos pueden acabar mostrándole al otro la peor versión de sí mismo, por falta de un amor  corresponsable con el otro.

Todo amor que no crece, se estanca o retrocede. El amor que no crece es porque uno de los dos o los dos han dejado de cuidar la mejora personal de cada uno. El amor no crece si no se reconquista al otro cada día. Cada día es un reto de amor; no dejes que pasen los días en vacío y sin más... porque entonces tu amor no crecerá, se estancará y retrocederá para ambos.

En estas circunstancias es fácil caer en una infidelidad conyugal por necesidad afectiva, a pesar de que entre vosotros haya una auténtica historia de amor.

 No te contradigas ni te pierdas buscando lo que ya tienes muy cerca pero que has  abandonado

2 Respuestas

  1. Uno de los enemigos del matrimonio, quizá de los principales es la rutina. Es importante mantener la ilusión del primer día: sorprender a la pareja con detalles,....
    • No voy a juzgar a los demás, pero tengo la impresión de que el común denominador de las personas es ser infieles en algún momento. Aunque es verdad que amar plenamente a dos personas es normalmente imposible, creo que restringir el amor a una sola tiene costes existenciales que casi nadie, sin una presión social poderosa de por medio, está dispuesto a aceptar. Creo que el 100% de los hombres a la larga le han "sacado la vuelta" a su mujer. Algunos pocas veces, otros constantemente, otros siempre, pero nadie ha sido fiel siempre. Y en el caso de las mujeres, es evidente que en el pasado solían ser más fieles, eso tiene que ver, creo, con la enorme presión social descalificadora que había hacia las adúlteras y un constante condicionamiento sobre el valor de la fidelidad femenina (nunca la masculina), ya que ahora que las mujeres trabajan, tienen mayor nivel educativo, mejor autopercepción de sí mismas y mayor independencia económica que en otras épocas, los índices de infidelidad femenina parecen haberse disparado, incluso a porcentajes cercanos a los de los hombres. Yo lo veo de otra forma. La exigencia de exclusividad en la pareja es anormal. No va de acuerdo con la forma en la que realmente somos. En realidad somos multiamatorios, esa es la verdad. Creo que si van a existir uniones matrimoniales con alguna perspectiva, pues es necesario eliminar esa exigencia. Estoy opinando respetuosamente. Saludos.

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