La familia, la sociedad, la naturaleza, Dios y los jóvenes rebeldes


LA FELICIDAD NO ES REAL SI NO SE COMPARTE

 

Asesorada por mi hija  de 20 años, vimos en familia una gran película “HACIA RUTAS SALVAJES”.

Técnicamente es una gran película, necesariamente dura pero con unos grandes valores de fondo. Es un gran ensayo sobre la felicidad cuando se toma como una obsesión. Si la obsesión, se vive en solitario, inactiva los sentimientos básicos de perdón y amor hacia los demás, hasta convertirnos en un ser insolidario y egoísta.

 

HACIA RUTAS SALVAJES es una película dirigida por SEAN PENN, y basada en el libro del mismo nombre de JON KRAKAUER.

 

Está basada en hechos reales y tiene como protagonista a un joven de 23 años, brillante universitario, rebelde con muchas causas a sus espaldas que piensa que puede enfrentarse a ellas en solitario.

Para ello emprende una aventura desde el rechazo a su propia identidad, a la sociedad que le rodea, a su familia, y busca obsesivamente el amparo en la naturaleza, para intentar llegar a una nueva forma de vida de espaldas a la vida humana.

 

Su idea madre es la de tomarse como objetivo el liberarse a solas del daño que le han hecho  los demás

 

  • Si la familia no aporta fortaleza y unidad entre los individuos que la forman provoca rechazo en si misma.
  • Si la sociedad no aporta congruencia y protección con las leyes que la mantienen viva, provoca rechazo en si misma.
  • Si la religión no aporta valores basados en la armonía entre Dios la  ciencia, la razón y la Verdad se convierte en “filantropía anímista”,  que solo  protege al hombre de manera asimétrica,  produciéndole también rechazo espiritual.

 

Hay que educar a los jóvenes para que tengan objetivos e ideales, pero deben aprender a  saber como usarlos para su mejora del desarrollo personal. No saber distinguirlos provoca en los hijos huidas de la realidad a veces incomprensibles.

 

No todos los ideales pueden ser objetivos ni todos los objetivos valen para ser ideales de vida.

 

¿Tenemos los padres objetivos e ideales claros y definidos para nosotros mismos, nuestro matrimonio, nuestros hijos? ¿Sabemos de verdad lo que queremos o vamos improvisando según lo que ocurra?

Nadie da de lo que no tiene, y los hijos esperan de  sus padres que sepamos transmitirles la mejor forma de buscar su felicidad y no nuestra felicidad.

 

La película que ahora os recomiendo es una gran  reflexión acerca de:

  • el papel que tienen los afectos de los padres entre sí y con sus hijos.
  • el papel que tienen los padres en la sociedad materialista en la que estamos inmersos.
  • el papel la religión y de Dios en la macro-célula de la sociedad y en la micro-célula de cada familia.
  • El papel que tiene la naturaleza y el hombre en la Tierra. Con  la naturaleza no se juega, la naturaleza es un medio al servicio del hombre y no debe ser un fin, porque entre otras cosas ella sigue su ritmo unas veces impredecible y otras no, pero siempre implacable.

 

Es una película que merece la pena ver en familia con hijos mayores de 13 años. También con padres próximos a tener hijos adolescentes.

 

Prepararos una sesión de cine de 2 horas con palomitas incluidas, ya que no podréis dejar de verla hasta el final. Os invito a ver un pequeño adelanto de la película