En el sexo nunca fracasaremos sí tu y yo no queremos

“Sí tu cama y la mía es nuestra cama, debemos seguir en ella y no levantarnos y dejar al otro abandonado a su suerte si hemos dejado de hacer “clik”

Saber acompañar bien al otr@ en un imprevisto desacoplamiento sexual entre los, no debe convertirse en un fracaso sino en un nuevo desafío afectivo/emocional como tantos otros y no mas…

Quedarse al lado del otro en aquellos momentos no tan placenteros y exitosos…demuestra que somos equipo, que tenemos complicidad y sobre todo que nos sabemos demostrar mutuamente mucha generosidad de ánimo.

Algunos de los mal llamados “fracasos sexuales”, suelen ser consecuencia de alteraciones de carácter solo fisiológico aunque hay otras muchas veces que tienen su origen en factores psicológicos invisibles de ver, escuchar o tocar.

Los factores que se ven, se escuchan o se tocan son mucho mas fáciles de comprender y justificar.

Si una relación conyugal no llega a ser plenamente satisfactoria para las dos partes, eso no quiere decir que estamos ante “un estrepitoso fracaso sexual”, porque:

“estaremos sobrevalorando “el orgasmo” y despreciando todo el cortejo que antecede a “un final feliz para los dos”.

“El orgasmo” es solo un efecto final con un beneficio muy concreto pero ni necesario ni imprescindible ya que no es la causa principal de una relación sexual. En los momentos difíciles no debemos confundirnos y sobrevalorar más las sensaciones y pasiones de nuestro cuerpo que lo que pasa por nuestra cabeza, cuerpo o corazón.

“El amor sexual no tiene un fin placentero único, sino que si que tiene una capacidad  infinita y exclusiva de disfrutar a la medida de como nos amamos” By Sptr

Por pura ecología humana cada acto sexual está diseñado para que entre nuestra cabeza, cuerpo y corazón fluyan tres tipos de interacciones:

  1. Interacción lúdico-hedónica, es ese tipo de relación inteligente que se entiende como un sentir placer y ese placer no tiene por qué ser puramente genital.
  2. Interacción vinculo-erótica, donde podemos sentir una cercanía emocional y afectiva incomparable  con cualquier otro tipo de cercanía humana.
  3. Interacción genésica, nuestro cuerpo está diseñado y preparado para la capacidad mutua de poder tener hijos; y si se puede o no se puede tener hijos o se quiere o no tener hijos, es decir el tan importante “factor “criatura”, lo queramos o no esta siempre presente en la mayoría de los actos sexuales entre un hombre y una mujer que estén en edad de procrear.

Esta última interacción humana y consciente que es necesaria para tener hijos de manera natural, sin embargo el sentimiento de placer queda como algo aleatorio y no necesario ni imprescindible a la hora de poder concebir un hijo,  aunque es importante saber que en los momentos de máxima fertilidad en la mujer, ella y por emoción contagiada él, ambos están más receptivos a sentir un placer pleno y mutuo:

“Son..maravillas de nuestra naturaleza”

“Una relación sexual plena no debe ser un fin en sí misma, porque mucho más importante que realizarla para obtener placer, está diseñada para sentirse desead@ y amado en exclusividad, esto es para comunicarnos afectividad”

Hay un exceso de atención o hiper-sensibilización al mal llamado “fracaso sexual” y también llamado “éxito sexual”, que si considerásemos que una relación sexual es una “Perfomance Erótica” perfecta estaríamos en lo cierto pero debemos no debiera ser así nuestra mentalidad sino que hoy mas que nunca estamos llamados a cambiar nuestra forma de pensar para ver

“el éxito o el fracaso sexual como un concepto afectivo global

entre dos personas”.

También es errático justificar una sobre-actuación tanto positiva como negativa por “nuestro fracaso sexual”, es engañarse mutuamente decir o hacer con un lenguaje no verbal mentiroso  lo contrario a lo que nos dice nuestro corazón.

Con una simulación podemos convertir un acto sexual en un fraude afectivo o en una falsa realidad disfrazada de complicidad, cuando esto ocurre reiteradas veces a largo plazo se convertirán nuestros encuentros conyugales en verdaderas catástrofes sexuales.