Educando hijos y no clones (I/IV)

JUSTICIA NO ES DAR A TODOS LOS HIJOS POR IGUAL SINO A CADA UNO LO QUE NECESITE

Me gustaría poder comenzar el año con una serie de 4 post dedicados en exclusiva a la educación de los hijos.

Lo que de verdad necesita cada hijo quien mejor lo sabe son el padre y la madre gracias a su presencia y trato permanente en la educación de cada uno de sus hijos, porque:

“Los hijos no son iguales aunque sean hermanos de un  mismo padre y una misma madre”

A lo largo de la historia de la humanidad, el hombre evoluciona y sobrevive en la naturaleza y en la sociedad  gracias a su capacidad de resistencia ante las dificultades y las carencias.

Los padres y  sus hijos deben desarrollar ante las distintas circunstancias de la vida,  una tendencia positiva para poder resolver con  madurez todas y cada una de las dificultades y carencias que  tendrá a lo largo de su vida.

Los padres y sus hijos deben evitar desarrollar esa tendencia negativa que de manera sistemática les hace estar oponiéndose de manera sistemática a todo; esta actitud nos convierte en personas conflictivas y toxicas.

Cuando la resistencia es frontista no se producen sinergias de actuación positiva,  sino que produce una permanente obstinación personal, trayendo como consecuencia rechazo familiar, escolar, social y laboral.

Tenemos que esforzarnos en tener siempre una tendencia positiva ya que la negativa no ayuda al ambiente familiar.

Intentar vivir así es la base para educar en positivo.

Los animales solo son domesticables, pero las personas somos educables, si educamos el carácter desde nuestras más primarias emociones y primeros sentimientos seremos capaces padres e hijos de tener pensamientos maduros.

No se trata de:

  • Educar bien al mayor para que los demás respondan bien.
  • Educar a todos por igual.
  • Querer tener hijos como clones, que en muchos casos es para nuestra comodidad y satisfacción persona.

Educar bien a los hijos es descubrir la estrella en la frente de cada hijo, dársela a conocer a el y juntos sentirse orgullosos del valor de su estrella.

Cuando vuestros hijos crezcan, la estrella que sus padres le ayudaron a descubrir y cuidar, él se ocupara con sinergias positivas de que  siempre brille con luz propia como persona.

 

“Educar bien a los hijos es construirles el podium, a la altura que cada uno necesita”