sin hermanos

CRECER con o SIN HERMANOS

Perdonar que comience este post con una experiencia muy personal: Somos una familia con 9 hijos nacidos entre los años 80 y 94.

Nuestro modelo de familia era tan criticado o ridiculizado como lo era también el  modelo de las familias que tenían un solo hijo.

Tantas veces nos han preguntado ¿Vas a tener otro más?… Curiosamente era también la misma pregunta que les hacían a los que solo tenían un hijo.

Tener hijos y dar hermanos a tus hijos es, en cierta medida, una forma de hipotecar tu vida afectiva, emocional, familiar y personal  como padre y madre de familia con una responsabilidad de por vida.

Demográficamente hablando, y según los últimos datos estadísticos del crecimiento de la población, es evidente que hay muchos niños que crecen sin hermanos y que se criarán sin desarrollar y experimentar la experiencia vital de crecer con hermanos.

 

Los niños que tienen hermanos viven una relación vital que nunca se acaba y que tienen que trabajarla toda la vida, porque un hermano es un amigo para siempre que te regalaron tus padres y lo mejor que puedes hacer es aceptarlo tal cual es e incorporarlo lo antes posible a tu vida.

Desde es momento en el que tomas conciencia de que tienes uno o más hermanos podrás tener -con él o ellos- recuerdos de infancia materiales o sentimentales, que llegan a ser muy trascendentes para cada uno como persona porque este vínculo de filiación nos estructura interiormente en tu futura forma de vivir acompañado o en solitario o en determinados hitos familiares.

crecer con o sin hermanos

 

Los niños que no tienen hermanos crecen normalmente rodeados de muchos apoyos humanos, materiales  y técnicos habitualmente dados por personas adultas que mantienen con él una relación de protección vertical (sus padre, su madre, su cuidadora, su profesor/a, su médico, sus tíos, sus abuelos). Este tipo de relación vertical no siendo en sí misma negativa si puede llegar a serlo cuando en tu vida infantil o adolescente solo recibes ayudas de este tipo de relación y no conoces casi nada o al menos con la misma intensidad la de otras primeras relaciones entre iguales (primos, compañeros, vecinos…).

Todos los adultos que cuidan y quieren a los niños con o sin hermanos, son personas que ven al niño desde arriba mientras crece y normalmente cuando son niños sin hermanos se desarrolla en los adultos que los cuidan, un sentimiento de sobreprotección más intenso que en los niños con hermanos,  termina por aislar al niño de todo peligro o riesgo, y así el niño crece sin el roce de otros hermanos o iguales.

Los niños sin hermanos mientras crecen, no pueden dar ni recibir cariño y protección de otro  de igual a igual, como si sería posible de manera natural con su hermano.

La relación entre hermanos no puede ser sustituida por cualquier otra relación humana entre iguales. Puede ser simulada pero nunca sustituida.

 

“Es un hecho que la relación y el sentimiento de sentirte o saberte hermano de… no existe en la vida de un hijo único.”

Con el paso del tiempo también el hijo que crece sin hermanos y bajo la protección de sus padres, cuando sus padres envejezcan se encontrará solo ante unos padres a los que también le tocará  cuidar y proteger, pero eso si en solitario,  como en su día lo hicieron sus padres con él mientras crecía.

 

“Antes eran dos los que decidían sobre su único hijo, y ahora será uno el que decida en solitario sobre sus dos padres”

crecer con o sin hermanos

Unos padres con un hijo y sin hermanos tienen también que tomar conciencia de que deberán cuidar no solo la salud física y psicológica de su hijo como cualquier padre sino que además deberán forzar a desarrollar desde el principio habilidades sociales y actitudes independientes tan necesarias para su vida futura, tales como por ejemplo: aprender a esperar a los demás, aprender a escuchar a los otros, dedicar tiempo y esfuerzo a los demás y no solo para uno mismo, saber gestionar los conflictos y las confrontaciones con otros sin tomarse como algo personal, las diferencias sino asumiendo que cualquier otra opinión es siempre una relación interpersonal.

 

“Igual que no es lo mismo tener o no tener hermanos, tampoco es lo mismo tener un hermano, que tener un amigo aunque a veces se tengan amigos que son como hermanos”.

Me gustaría poner varios ejemplos cotidianos que pueden hacer más fácil tener en cuenta las diferencias de trato entre un hermano y un amigo y un conocido:

  • NO es lo mismo compartir  cuarto y ropa con hermano/s, que prestar ropa a un amigo, o a quien lo necesite.
  • NO es lo mismo compartir una croqueta  o un postre con tu hermano/s,  que invitar a comer a tu amigo o dar de comer a quién necesite alimento.
  • NO es lo mismo compartir un coche con tu hermano que dejar tu coche al amigo que lo necesita, que prestárselo a un desconocido.

Es evidente que no son lo mismo estas diferentes formas de compartir en la vida, modos diferentes de compartir la vida, pero no son incompatibles sino perfectamente superponibles.

Pero lo que sí está claro es que compartir con alguien conocido o desconocido lo puede hacer cualquiera pero compartir con un hermano solo puede hacerlo el que tiene un hermano y que esta forma de compartir no es sustituible por otra relación.

 

Quiero dejar bien claro que existen demasiadas etiquetas sociales negativas hacia las familias con muchos hermanos o hacia las familias con un solo hijo.

 

crecer con o sin hermanos

Hoy más que nunca si queremos crecer en tolerancia y comprensión deberíamos todos saber que nunca debiéramos caer en el juicio crítico hacia otra familia, por el simple hecho de no conocer los motivos íntimos por los que están viviendo con o sin hermanos.

 

Todo lo que se dice negativo tanto de los padres de un hijo único como del propio hijo único son criticas habitualmente muy dañinas para los protagonistas de este modelo de familia.

  • Se les llama egoístas tanto a los padres como a los hijos.
  • Se les llama a los padres débiles y a los hijos maleducados.
  • Se les tacha a los padres de hijos únicos de seres insociables o solitarios.

Es mejor pensar que padres e hijos egoístas, mal educados o solitarios hay en todas aquellas familias donde no se ha cuidado en valores la crianza de lo hijos ya sean 1, 2 o 9 los hijos que formen cada familia.

En esto creo que estamos mejorando nuestra convivencia ya que hoy en día es común pensar que si juzgas, opinas o preguntas inquisitivamente sobre la maternidad y fertilidad ajena, lo normal es notar que te estás equivocando y además quedarás socialmente fuera de lugar e incluso en algunos casos puedes quedar como una persona impertinente, si se te ocurre decir frases como:

 

¿Solo tenéis uno? ¿No le vais a dar un hermanito? ¿No os da pena que se quede solo?

Y sobre todo puedes estar produciendo mucho dolor en aquellas personas que ante una familia con un solo hijo, lo que necesitan de ti es más acompañamiento que preguntas y respuestas inoportunas.

 

crecer con o sin hermanos

 

Los padres que tienen más de un hijo, saben que en algunos momentos de la vida se peleen o discutan los hermanos entre sí suele ser circunstancial.

 

 

 

“Los padres que antes de ser padres, han tenido hermanos saben que el vínculo de la hermandad o fraternidad es más fuerte que el de la sola amistad”.

Los lazos de sangre se suelen volver a encontrar aunque tengas hermanos con personalidades difícilmente compatibles entre si, pero que esas diferencias de personalidad, salvo en casos extremos,  lejos de ser un problema puede ser un reto y un entrenamiento para aprender a vivir, desde el respeto a la diversidad, con los que piensan, viven y actúan de manera diferente.

Si queremos hacer entre todos un mundo mejor y en el caso de las familias que solo tienen un hijo, es bueno que tengamos en cuenta que:

  • Si tu hijo es más creativo en solitario, intenta buscarle actividades extraescolares y lúdicas en grupo.
  • Si tu hijo va a disponer de más recursos económicos de lo habitual en una familia, procura no crearle necesidades innecesarias o permitirle continuos caprichos aunque te lo puedas permitir.
  • Si tu hijo es demasiado perfeccionista o metódico y algo obsesivo con el orden de sus cosas, procura no ejercerle demasiado para que no acabe siendo “el niño orquesta ideal”.
  • Si tu hijo vive habitualmente rodeado de adultos, intenta que su lenguaje no sea demasiado precoz y poco inocente. Dale espacios de experiencias vivas infantiles.

Tener un solo hijo no es un experimento con un final feliz, es todo un trabajo de dedicación humana, psicológica y espiritual que debemos asumir con mucha responsabilidad y sin que los prejuicios internos y externos condicionen a toda la familia.

El número de hijos ideal no existe. Porque el número de hijos no es un condicionante para educar bien a los hijos.

 

crecer con o sin hermanos

 

Educar bien a cada hijo es la mejor causa que los padres asumen con único el objetivo:

A los hijos hay que educarlos bien, pero nunca para la satisfacción de sus padres, sino para proyectarlos maduros y autónomos hacia el mundo que les toque vivir.

 

“De nada nos serviría tener 9 hijos o 1, si no los vas a cuidar con cabeza, cuerpo y corazón.”

 

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