En la educación para el amor no cabe el sexo inadecuado intrafamiliar.

 

Generaciones unidas por la armonía, el respeto y la paz familiar

 

Cada mes recibimos noticias de abusos, abandonos o muertes violentas de mujeres de cualquier edad  y todas estas noticias además son pasivamente permitidas por la sociedad con un sentimiento de resignación social ante los hechos.

Nuestra sociedad está disfrazando los valores y acaban protegiéndose con valores en clave de falsa paz o buena educación, sin que la ética social y las leyes nos protejan de la violencia y la agresividad hacia la mujer o hacia el mas débil de la cadena familiar.

  • ¿Se puede llegar a vivir libremente en familia unidos por la verdad y el cariño?
  • ¿Se puede vivir  y pensar que es tolerancia cuando se falta a la verdad y al respeto dentro de la familia, con independencia de la edad y el sexo de todos y cada uno de sus miembros?
  • ¿Será cierto que en la familia que es donde hay mas confianza, puede terminar la convivencia por dar asco?
  • ¿Es posible que haya familias que tienen a sus hij@s menores abandonados a su suerte dentro de sus propios hogares y sin que nadie diga nada?

 

Tolerancia cero a la falta de protección a los valores familiares

 

La familia está para que se den las circunstancias idóneas para poder crecer con dignidad de personas queridas y respetadas. En la convivencia familiar se debe compaginar el cariño, las diferencias y los valores potenciales de cada uno.

El éxito de una familia debiera consistir en que seamos capaces de dar lo mejor de nosotros mismos, primero entre nosotros y a cambio de nada…  y después también con los demás;  pero no como viene siendo al revés: lo mejor con los de fuera y si nos queda algo se les da a los de dentro a cambio de algún bien o placer.

Para vivir en familia debemos estar dispuestos a pactar con las diferencias que inevitablemente existen entre los tuyos, además debemos quererles y respetarles a pesar de sus diferencias.

Si no quieres vivir en familia renunciando cada día a tus juicios de valor y tus preferencias personales, entonces no debemos fundar una familia, sino vivir solo sin casarse y sin tener  hijos y así no someterás a nadie bajo las tiránicas razones de vivir en solitario.

 

Hay padres que viven como si no tuvieran hijos y hay hijos que viven como si no tuvieran padres

 

También hay familias que pierden o ignoran tanto sus raíces como si tampoco tuvieran abuelos.

El equilibrio entre la libertad, respeto y el bien común forman parte de la intimidad de cada hogar. Pero cuando la violencia entra en el hogar y principalmente parisionando a la mujer es cuando se dice:

“ Como la mujer  es el sexo débil, no importa lo que la pase….” o “esto se hace porque lo digo yo, que soy el que mando…..”

Las personas intolerantes sólo están tranquilos cuando se rodean de personas que piensan como ellos o con personas con las que se sienten superiores para poder aplicar “La ley del mas fuerte”

 

La tolerancia empieza en nuestra propia libertad y acabará con el abuso desde nuestra libertad

 

Abuelos, padres e hijos, rechazad cualquier actitud de violencia e intransigencia o silencio selectivo en cuanto a vuestra condicion de varones, ya que es una educación envenenada de intolerancia.

Cualquier educación basada en valores sexistas, no nos va a permitir educar bien a los hijos en los valores universales: “EL BIEN Y EL MAL”

En la familia debe estar implantada la tolerancia cero con el miedo a hablar o a callar. Si permitimos que se implante el miedo en nuestra familia nos convertiremos en cómplices  perpetuos de la violencia doméstica o de genero dentro de nuestro cuarto de estar

Abuelos, madres y padres  e hijos, vuestro silencio no es paz, sino complicidad culpable de lo que pueda estar ocurriendo en vuestro hogar. Todo lo que no es normal aunque sea habitual dentro de la familia, puede formar parte del maltrato a cualquiera de sus miembros.

Rechacemos el silencio envenenado hacia  los inocentes, venga de quien venga, al  igual que se rechaza la esclavitud, la trata de blancas, el tráfico de armas, la pedofilia, la explotación y el abuso sexual de menores.

 

La protección y la integridad  dentro de las familias no admite silencios, ni  miedos, ni chantajes. Sólo debe perdurar  la verdad aunque a veces nos duela.